Testimonio de Sergio Palacios en el taller de autoconocimiento

22 de febrero de 2012 por cristinasanchez

 “Por todo lo aprendido y experimentado quedaré infinitamente agradecido, dado la excelente conducción que realizó Cristina Sánchez sobre mi persona, hoy me doy cuenta que soy capaz de revertir muchas cosas en mi vida que no funcionaban, puesto que hoy soy consciente de mis defectos tanto como de mis virtudes, cualidades que para mí son fundamentales para relacionarme y conocer a mi prójimo o más bien a mi próximo. Sin dudas a partir de ahora mi visión de vida es muy distinta a la que tenía antes, hoy me siento querido y protegido, no por los demás sino por mí.

Siento que a partir de esto mi sentido de servir a los demás se potenció, que ya no mido el amor que soy capaz de dar, pero sí que selecciono a quién dárselo y como. Hoy me siento capaz de encarar la vida de otra manera, dado que aprendí a escuchar, que aprendí a no querer tener siempre mi razón, porque muchas veces con ella no hacía nada. En definitiva hoy me encuentro abierto a mi capacidad de sentir y amar.

Quizás todo aquello sumado a todo lo experimentado y vivido, potenciaron mi actuar y mi sentir, rodeado de un grupo de compañeros que estaban pasando por lo mismo o procesos similares, donde la ocupación diaria lleva a no medir tiempos ni esfuerzos y se convierte todo en un dar sin medida, sin límites, porque todo te resulta poco al ver que la necesidad es tan grande, en todos los aspectos, que conllevan hambre, tristeza, agresión, hasta que el sentimiento se convierte en necesidad de transformar todo eso en galletitas, leche, alegría, juegos, golosinas y sonrisas, en definitiva en amor sin límites.

A pesar de mi dar en la adolescencia en un grupo de parroquia juvenil rodeado de villas y necesidades, uno nunca deja de sorprenderse de cuanto amor puede recibir a cambio de compartir un juego o un involucrarse en la vida de los demás.Todo tiene un fin y el comunitario no escapa a la regla, mi sentimiento siempre será que pude haber hecho mucho más de lo que hice durante el  taller de autoconocimiento, pero también esa sensación conlleva hoy la esperanza de que simplemente permaneceré en el recuerdo de esos queridos y tiernos chicos como uno más que les extendió sus manos cubriendo alguna necesidad o simplemente que desató en ellos alegrías y sonrisas.

Yo tuve una infancia feliz pero muy austera, donde muchas veces pasamos junto a mis seres queridos necesidades y nunca dejó de existir una persona con las manos extendidas ya sea para cubrir alguna necesidad o simplemente para desatar una alegría o una sonrisa. Como expresar el sentir de lo que siempre sentiste, como expresar la satisfacción de lo que recibís por el solo hecho de estar y compartir tu tiempo, tu amor, tu ternura y más si en este dar se encuentran involucrados los locos bajitos como dice Serrat.

Llegue a sentir que los días en el merendero pasaban en un abrir y cerrar de ojos, tan solo regresaba a la realidad cuando sentía un: hasta el sábado PROFE! Espéreme que vengo! Acompañado de ese beso de puro agradecimiento que no tenía para mi ningún precio. Luego de la tristeza de la despedida venia el cansado pero feliz festejo junto a mis compañeros, sintiendo la satisfacción de haber cambiado durante un día la dura realidad de aquellos que nada y todo te exigen cuando se trata de cariño y comprensión.

Cuando comencé mi comunitario en PROVIDA, vinieron a mi memoria tantas cosas, tantas emociones, tanto de esa infancia como de esa adolescencia y lo único que hice fue dejar salir todas esas emociones y todos esos recuerdos felices. A medida que fueron avanzando los días y las expectativas, y los chicos se fueron abriendo a mí con todo ese cariño, tan necesario en un medio carente de amor y comprensión donde la moneda corriente es la agresión y la desidia, la mezquindad y la avaricia, me convertí de a poco en papá, en PROFE, en definitiva en aquella mano extendida que nunca me faltó en mi niñez.”

Experiencia comunitaria de colaboradores del taller de autoconocimiento de Cristina Sanchez en Morón, prov. De Bs. As. Testimonio de Sergio Palacios.

Sergio Palacios en el taller de autoconocimiento

17 de febrero de 2012 por cristinasanchez

 “Siento que a partir de esto mi sentido de servir a los demás se potenció, que ya no mido el amor que soy capaz de dar, pero sí que selecciono a quién dárselo y como. Hoy me siento capaz de encarar la vida de otra manera, dado que aprendí a escuchar, que aprendí a no querer tener siempre mi razón, porque muchas veces con ella no hacía nada. En definitiva hoy me encuentro abierto a mi capacidad de sentir y amar. Por todo lo aprendido y experimentado quedaré infinitamente agradecido, dado la excelente conducción que realizó Cristina Sánchez sobre mi persona, hoy me doy cuenta que soy capaz de revertir muchas cosas en mi vida que no funcionaban, puesto que hoy soy consciente de mis defectos tanto como de mis virtudes, cualidades que para mí son fundamentales para relacionarme y conocer a mi prójimo o más bien a mi próximo. Sin dudas a partir de ahora mi visión de vida es muy distinta a la que tenía antes, hoy me siento querido y protegido, no por los demás sino por mí.

A pesar de mi dar en la adolescencia en un grupo de parroquia juvenil rodeado de villas y necesidades, uno nunca deja de sorprenderse de cuanto amor puede recibir a cambio de compartir un juego o un involucrarse en la vida de los demás. Quizás todo aquello sumado a todo lo experimentado y vivido, potenciaron mi actuar y mi sentir, rodeado de un grupo de compañeros que estaban pasando por lo mismo o procesos similares, donde la ocupación diaria lleva a no medir tiempos ni esfuerzos y se convierte todo en un dar sin medida, sin límites, porque todo te resulta poco al ver que la necesidad es tan grande, en todos los aspectos, que conllevan hambre, tristeza, agresión, hasta que el sentimiento se convierte en necesidad de transformar todo eso en galletitas, leche, alegría, juegos, golosinas y sonrisas, en definitiva en amor sin límites.

Todo tiene un fin y el comunitario no escapa a la regla, mi sentimiento siempre será que pude haber hecho mucho más de lo que hice durante el  taller de autoconocimiento, pero también esa sensación conlleva hoy la esperanza de que simplemente permaneceré en el recuerdo de esos queridos y tiernos chicos como uno más que les extendió sus manos cubriendo alguna necesidad o simplemente que desató en ellos alegrías y sonrisas. Yo tuve una infancia feliz pero muy austera, donde muchas veces pasamos junto a mis seres queridos necesidades y nunca dejó de existir una persona con las manos extendidas ya sea para cubrir alguna necesidad o simplemente para desatar una alegría o una sonrisa. Como expresar el sentir de lo que siempre sentiste, como expresar la satisfacción de lo que recibís por el solo hecho de estar y compartir tu tiempo, tu amor, tu ternura y más si en este dar se encuentran involucrados los locos bajitos como dice Serrat.

Cuando comencé mi comunitario en PROVIDA, vinieron a mi memoria tantas cosas, tantas emociones, tanto de esa infancia como de esa adolescencia y lo único que hice fue dejar salir todas esas emociones y todos esos recuerdos felices. A medida que fueron avanzando los días y las expectativas, y los chicos se fueron abriendo a mí con todo ese cariño, tan necesario en un medio carente de amor y comprensión donde la moneda corriente es la agresión y la desidia, la mezquindad y la avaricia, me convertí de a poco en papá, en PROFE, en definitiva en aquella mano extendida que nunca me faltó en mi niñez. Llegue a sentir que los días en el merendero pasaban en un abrir y cerrar de ojos, tan solo regresaba a la realidad cuando sentía un: hasta el sábado PROFE! Espéreme que vengo! Acompañado de ese beso de puro agradecimiento que no tenía para mi ningún precio. Luego de la tristeza de la despedida venia el cansado pero feliz festejo junto a mis compañeros, sintiendo la satisfacción de haber cambiado durante un día la dura realidad de aquellos que nada y todo te exigen cuando se trata de cariño y comprensión.”

Experiencia comunitaria de colaboradores del taller de autoconocimiento de Cristina Sanchez en Morón, prov. De Bs. As. Testimonio de Sergio Palacios.

Carolina Narvaez en el taller de autoconocimiento en Moron

13 de febrero de 2012 por cristinasanchez

Experiencia comunitaria de colaboradores del taller de autoconocimiento de Cristina Sanchez en Morón, prov. De Bs. As. Testimonio de Carolina Narvaez.

“Bueno, “Pro-vida” es lo que el mismo nombre dice, es estar en la misma vereda que la vida y la vida de esos nenes es quizá diferente a la mía, pero me di cuenta de que no por eso vale menos. Ellos tienen muchísimas carencias, y no sólo la comida les hace falta, lo que más necesitan es amor, alguien que los mire, les hable, los abrace, a lo mejor alguien que les ponga límites, pero sobre todo ellos quieren significar algo para el otro, buscar una persona que les presta atención, que los mire todo el tiempo, que los cuide… Una persona para la que puedan ser importantes.

Con los más chicos aprendí a ver que en el mundo no estamos mi entorno y yo solamente, cada quien resolviendo sus problemas, viviendo su vida. Hay algo más, otra realidad a la que tal vez le escapaba por creerme incapaz o imposibilitada para cambiarla. Y vi esa otra realidad y noté que podía cambiarla con juegos, abrazos, besos. Y me sorprendí  porque ellos, los nenes, también cambiaron mi realidad y me enseñaron mucho, me ayudaron a descubrirme y encontrar en mi un corazón que quería dar amor, me hicieron verme en sus ojitos llamando la atención para reclamar cariño, me mostraron que un abrazo y un besito en el golpe era un remedio mágico.

Esos nenitos son como adultos, en el sentido de que se arreglan solos, de que nadie en sus casas se detiene a ver cómo están o qué les pasa, encerrados en un cuerpito de chico y no saben qué hacer, ni cómo actuar y cuando los vemos en la calle pidiendo monedas, limpiando vidrios o drogándose no nos detenemos a pensar en ellos, más bien los evitamos y les damos vuelta la cara. Pero ellos nacieron en las mismas condiciones que yo y se merecen una vida digna como cualquier otro.

De la tarea comunitaria y del taller de autoconocimiento me llevo un aprendizaje enormísimo y un cambio de visión total respecto de las otras personas. A partir de ahora mi Visión de Vida es ¡Ser! Ser yo sin estar pensando en lo que el otro quiere que sea. Voy a vivir la vida a pleno, sin dejar que me venzan los monos, yendo siempre hacia adelante con confianza en mí, seguridad y fortaleza interior. Voy a luchar para lograr mis sueños y voy a ir por más haciendo lo necesario para cumplir mis metas.”

Maria Martinez y su experiencia en el taller de autoconocimiento

10 de febrero de 2012 por cristinasanchez

Experiencia comunitaria de colaboradores de Cristina Sanchez, a través del taller de autoconocimiento en Morón.

 “Me pongo más en su lugar y ayudo a esa gente, donándole ropa o comidas, me paro a hablar con ellos y simplemente cruzar unas miradas y unas palabras y así me voy con el corazón lleno de amor y satisfacción de poder hacer una diferencia en gente que lo necesita. A partir del taller de autoconocimiento  mi Visión de Vida es diferente a la que tenía hace un tiempo atrás, me fijo más en la gente que necesita ayuda, en gente que no tiene para comer, donde dormir, niños que andan solitos por las calles vendiendo o dando vueltas con sus hermanitos, etc.

Mi experiencia comunitaria fue hermosa, increíble.Fue hermoso compartir este tiempo con ellos, poder entregarles amor, que eso es lo que a ellos les falta. Los primeros días al llegar al merendero Provida fue duro, ver a esos chicos hermosos con tanto amor para dar, con esas miradas llenas de alegrías y tristezas, sin saber cómo reaccionar frente a nosotros, día a día compartimos risas, jugamos, corrimos, lloramos, se peleaban, etc.

Es muy lindo ver como se divertían, como entre hermanitos se cuidan y no dejaban que a ninguno le pase nada, a pesar de cómo están criados, es hermoso sentir como en tan poco tiempo te empiezan a querer, te dan esos abrazos y besos que no te los olvidas más. En fin, fue hermoso haber vivido esta experiencia hermosa, que no todos la pasan, me puso muy feliz haber experimentado esto, pero a la vez triste el día en que tuvimos que dejar el comunitario, ver las caras sin saber qué hacer, dándonos abrazos fuertes y escuchar que te digan que te van a extrañar y preguntando si vamos a volver.

A la hora de irse del lugar y ver como ellos solitos se van con tan corta edad, pensás ¿A dónde se irán? ¿Cómo los tratarán? ¿Estarán bien? y muchas preguntas que van surgiendo.”

Testimonio de Maria Martinez.

Maria Soledad Palacios en el taller de autoconocimiento en Moron

6 de febrero de 2012 por cristinasanchez

Experiencia comunitaria de colaboradores de Cristina Sanchez, a través del taller de autoconocimiento en Morón. Testimonio de Maria Soledad Palacios.

“Fue maravillosa, me dio y mostró que tenía mucho amor para dar, quizás recobré aquel que había perdido o tal vez simplemente esos chicos me lo regalaban sin pedir nada a cambio.

Yo siempre tuve todo y de todo, pero esas miradas y ese amor son impagables, no hay palabras que expliquen lo que se siente que otro, que quizás no “tenia tanto, ni por qué”, entregue su corazón de esa manera.

Fue un renacer, un autoconocimiento,  un darme cuenta, un abrir los ojos y poder ver que siempre hay algo más porque ser feliz y no hay que buscarlo tan lejos.

Agradezco desde lo más profundo de mi alma, que en el taller me dieran la posibilidad de compartir estos meses.

A partir de ahora mi Visión de Vida es sobre todo muy diferente, sin fronteras, alocada, divertida, feliz y apasionada a pleno.

Con proyectos, con riesgos que correr, cosas por sortear y mucho por disfrutar.

Me apasiona la vida, con todo lo que implica, me da gusto la libertad que siento de decir y pensar como más me parezca, sin fijarme en que va a hacer el otro con eso.

Me reencontré con mi papá, ya no siento esa mirada de aprobación o desaprobación, simplemente el amor que me tiene.

Me encontré, hoy me equivoco y sé que soy humana, corrijo y sigo, eso es algo en lo que mi perspectiva cambio por completo, me devolvió mucho a la vida y me hizo darme cuenta de lo que puedo hacer si me lo propongo.”

Victoria Dorrego en el taller de autoconocimiento

3 de febrero de 2012 por cristinasanchez

Experiencia Comunitaria de colaboradores del taller de autoconocimiento de Cristina Sanchez en el hogar San Martín de Morón, Pcia. de Buenos Aires. Testimonio de Victoria Dorrego:

“Yo le agradezco infinitamente a Cristina Sánchez por darme la oportunidad, gracias al taller de autoconocimiento,  de compartir con los abuelos tantos momentos hermosos e inolvidables! Y por darle la posibilidad a ellos de acariciar, hablar con alguien y fundamentalmente de demostrar todo el amor que tienen dentro sin nada a cambio. Mi primer día en el Hogar San Martín de Morón, fue raro, pensé que me iba a costar adaptarme a los abuelos, los veía muy tristes y eso provocaba tristeza en mí. Con el pasar de los días noté una gran diferencia en ellos, tenían otra cara, estaban contentos, se sonreían, charlaban, me preguntaban cuando volvía y mi corazón empezó a llenarse al verlos felices, disfrutando de cada actividad que realizaba, de mis caricias y compañía. Y yo disfrutando del cariño y amor que los abuelos tienen para brindar. Abrí mi corazón a los abuelos como nunca imaginé, fue muy placentero borrar su sensación de soledad. Hoy me siento feliz de haberlos hecho tan felices a ellos! Dejaron un recuerdo increíble dentro de mi corazón para siempre!!!”

Testimonio de Nora Maria Markosich en su paso por el taller de autoconocimiento

31 de enero de 2012 por cristinasanchez

Experiencia Comunitaria de colaboradores del taller de autoconocimiento de Cristina Sanchez en el hogar San Martín de Morón, Pcia. de Buenos Aires. Testimonio de Nora María Markosich:

“Estos abuelos me mostraron una parte de mí que no sabía que tenía, dejaron en mí una huella, una redefinición de mi autoconocimiento y compartir el tiempo y de brindar amor. Luego de pasar por el Hogar San Martín de Morón no hago más que sentir la oportunidad que me otorgaron los abuelos de compartir sus vidas. Resulta indescriptible lo que se siente, el corazón late de una forma que parece que se va a salir del cuerpo. Se brindaron sin pedir nada a cambio, me enseñaron que una sonrisa tiene un valor inconmensurable y que un abrazo cálido puede curar cualquier dolor.  Solo tengo palabras de agradecimiento para cada abuelo y un gracias enorme para la Sra. Cristina Sánchez, quién depositó en mí su confianza y me obsequió la oportunidad de vivir esta bellísima experiencia. Hoy haciendo una mirada retrospectiva, a mi memoria caen un millón de imágenes y sensaciones, algo que tengo presente fue que en mi imaginario solo deseaba que esos días transcurrieran a toda velocidad, no existía la posibilidad de relacionarme con otras personas, que no sólo no conocía sino que además me producían una sensación de angustia. Nunca imaginé que esta experiencia en el taller me iba a dejar una inmensa gratitud.”

Experiencia de Cristian Gullner en el taller de autoconocimiento

27 de enero de 2012 por cristinasanchez

Experiencia comunitaria de colaboradores del taller de autoconocimiento llevado a cabo por Cristina Sanchez en Morón, pcia de Bs. As. Testimonio de Cristian Gullner:
“Siempre sentí adentro que era algo que quería hacer. Siempre sentí que quería ayudar y quizá por falta de valentía, compromiso o por alguna excusa, nunca había participado. Gracias a la Fundación Corriente Cálida Humanística pude probar lo que es el compromiso, la valentía y el orgullo de dar sin esperar nada a cambio gracias al taller. La experiencia en el merendero fue al principio y visto desde afuera, muy complicada, al creer que los chicos son pobres.
Creí que los chicos no me querían, que querían agredirme y un montón de prejuicios tontos más, al acercarme descubrí que ellos lo único que necesitaban era amor, ser escuchados, sonreír, compartir, aprender y disfrutar, tanto como los disfrute yo en mi experiencia comunitaria.
A partir de ahora mi Visión de Vida es diferente a la que tenía, encontré muchísimo amor para todas las personas y para mi mismo también. Hoy elijo una vida sana, responsable, amorosa, comprometida, leal, con autoconocimiento. Elijo dar todo para que todo sea mejor, para que el mundo sonría, para que el mundo cante de felicidad.
Tengo muchas ganas y quiero ayudar a gente que le falta lo abstracto, lo intangible, lo invisible, lo que más hace falta… Amor y paz.”

Julieta Escobar en el taller de autoconocimiento

24 de enero de 2012 por cristinasanchez

Experiencia comunitaria de colaboradores del taller de autoconocimiento en Morón, de Cristina Sanchez. Testimonio de Julieta Escobar.

“Quiero dar y captar, recibir. Estoy en el umbral de la vida que quiero, con las herramientas del corazón y la compañía para atravesarlo con alegría. A partir de ahora mi Visión de Vida es estar atenta, muy atenta a lo que anhela mi corazón y también muy atenta a los miedos que se interponen entre mis sueños y yo. Hoy mi visión de vida es creer en que todo lo que deseo se puede hacer realidad y saber cuál es la llave de la puerta que me lleva a ello. Yo puedo, con la fuerza de mi corazón y la ayuda de mi mente.

Los chicos son para mí, el ahora, el disfrutar para que ellos disfruten, el contactarse con la alegría del momento y transmitirla. Y en ese momento es cuando se produce la magia. Los chicos me dieron lo que no esperaba, me enseñaron lo simple, me corrieron de la maraña de mi mente. Espero haber hecho en alguno de ellos la diferencia que ellos hicieron en mí, y todo gracias al taller.

Con ellos todo funciona si te olvidas de los grandes ideales y los ves realmente, te sentás a escucharlos. Comenzó desde el esfuerzo, desde el sentido del deber, pensando “Esto es hacer el bien, hay que hacerlo con responsabilidad y fuerza de voluntad” y no estaba mal, pero todo cambió con el contacto con los chicos. Hoy me dispongo a explorar, experimentar mi autoconocimiento con un corazón liviano, libre, que explota de ganas de vivir! Hoy mi vida, mi campo de vida, está más ampliado, incluye cada vez más seres, mis hermanos, todos los seres, mi mundo. Mi visión es de agradecimiento, es un despertar al amor hacia mi misma que aún debo seguir recorriendo y desarrollando durante el resto de mis días.”

Susana Beatriz Cordoba y su experiencia en el taller de autoconocimiento

20 de enero de 2012 por cristinasanchez

 “Siempre me preguntaron: Seño ¿Cuántos años tenés? Y me parecía muy gracioso, todo comenzó a transcurrir de manera simple y divertida, hasta un día que estaba en el sube y baja con dos nenas, de no más de tres años, yo sostenía a la más pequeña porque fue la otra quería rebotar y asustarla, entonces yo evitaba el rebote. Luego de pedirle a su prima varias veces que no lo hiciera, me tiró los brazos y cuando la levante me dijo “Te quiero seño, porque me cuidaste”, fue un momento increíble, el corazón no entiende de razón y el mío dio un vuelco, la miraba y la bese. Ella me acaricio la cara y otra vez me dijo “Te quiero”.

Siempre pensé que mi vida era perfecta, tenía el trabajo perfecto, los hijos perfectos, la casa perfecta, hacia lo que quería, frecuentaba la gente que debía y para el resto no tenía tiempo, ¿Qué era el resto? Guaaau! El resto era YO! Era la conexión con mi ser interior y vaya sorpresa! No lo conocía… No me conocía, creo que ni siquiera sabía lo que sentía, no sabía diferenciar entre lo que tenía que hacer y lo que quería hacer. Que dura fue esta experiencia maravillosa, siento que nací otra vez a los 54 años, que empecé a vivir ahora, antes existía, ahora vivo a pleno todos y cada uno de los momentos, buenos o malos, pero míos y que sorpresa me lleve cuando me di cuenta que si quiero los malos los convierto en buenos. Que tengo el poder maravilloso de la sonrisa, descubrí que se contagia, aprendí a reír, escucho mis carcajadas, puedo gritar de alegría y me permito emocionarme con una caricia y recuperé la magia de los abrazos que tanto me gustan y nunca me atreví a disfrutar y mucho menos pedirlos.

Puedo vivir y sentir sensaciones y emociones que tenia guardadas vaya a saber en que rincón de mi ser y ahora siento que nacen en el centro de mi pecho, pasan por la razón y estallan en lagrimas de alegría o emoción, para regresar al corazón y ahí esperar para volver a estallar. Ahí comprendí cual era mi misión en ese lugar, nada más y nada menos que dar y recibir amor, esos niños están privados de su niñez, la mayoría trabaja en los trenes y el domingo iban a trabajar de niños, era su momento y el mío también. Quiero agradecer a la Fundación Corriente Cálida Humanística y a la Sra. Cristina Sánchez por darme la posibilidad de vivir esta experiencia enriquecedora para el alma, donde fui a dar lo mejor de mí y me lleve todo el amor que me dieron y la enseñanza que desde sus escasos años y pocos recursos, te pueden dar, te enseñan a valorar tu vida, tus afectos y la dimensión exacta del amor.

El primer día que llegue me apabullaron un montón de niños y quise estar con todos y no estuve con ninguno, me fui con la sensación que no lo lograría, la gran pregunta era ¿Cómo hago?, entonces tomé distancia y empecé a verlos de a uno a la vez y que sorpresa fue la mía, cuando me reconocían y acudían por ayuda o para invitarme a un juego, o bailar o simplemente sentarme a escuchar sus historias.

Siento muy dentro mío que tengo mucha vida y amor para dar, que soy poderosa para cambiar las cosas o situaciones que me incomodan con paciencia y amor, soy feliz y me gusta serlo. Como describir en palabras la cantidad de emociones, sensaciones y sentimientos que afloraron en mi a través de esta enriquecedora experiencia en el merendero Provida, gracias al taller de autoconocimiento en Morón. Mi visión de vida hoy es amplia, optimista, enriquecedora, encontré gente que quiero con el corazón y me quieren, tengo la certeza que me escuchan y no esperan turno para hablar, soy feliz, los inconvenientes que a diario aparecen son solo eso y no el fin del mundo.”

Experiencia comunitaria de colaboradores de Cristina Sanchez en el taller de autoconocimiento en Moron. Testimonio de Susana Beatriz Cordoba.